Orígenes del balón de fútbol

El fútbol comenzó a practicarse desde hace varios siglos atrás. Concretamente hay indicios de la práctica de este deporte de los siglos II y III AC en China. Esta manera de jugar al fútbol eran realmente unas prácticas militares que los soldados debían practicar para sortear a sus rivales. El juego consistía en lanzar una pelota con los pies hacia una pequeña red. Se desconoce como era el balón utilizado en aquella época, pero el primer balón que se conoce fue el diseñado por el Sr. Charles Goodyear en 1855, quien empezó crear balones más esféricos. El mismo se utilizó oficialmente por primera vez el 7 de noviembre de 1863 en un encuentro amistoso en Boston, Estados Unidos. A su vez el balón sirvió como trofeo para el ganador del partido. El primer encuentro de baloncesto de la historia se jugó con la pelota diseñada por Goodyear.

Este modelo de balón tenía las características de estar formado por 8 gajos de piel los cuales se unían en los polos del balón. El balón era bastante más grande que los actuales, y por supuesto no era esférico. Más bien era ovalado como los balones de rugby. Este modelo fue utilizado hasta principios desde mediados de 1860 hasta principios de 1900. En el interior había una cámara de caucho hinchable por la que se accedía a través de un cosido exterior con cuerdas.
Balón Goodyear 1863
Balón 1900
Balón 1930 T-Shape
Sobre la década de los años 30 se cambió el diseño de los gajos. El objetivo principal de los primeros balones de fútbol era que fueran lo más esféricos posible. Este balón estaba formado por 12 gajos también de piel pero estaban cosidos en forma de T para que se acoplasen mejor unos con otros y conseguir así la circunferencia perfecta. Debido a sus gajos este modelo se conocía con el nombre de T-Shape. El balón disponía de un cosido exterior con cuerdas para acceder a la cámara (vejiga) y así poder hincharlo.
En la década de 1940 el diseño del balón cambió de nuevo. Para que fuera más esférico se utilizaron unos gajos más alargados. Este balón disponía también de 12 gajos y un cosido exterior con cuerdas para acceder a la cámara (vejiga). Este modelo de 1940 tiene una gran curiosidad y es que se convirtió en el balón icono de todos los balones antiguos de cuero. Se hizo tan famoso que en la mayoría de escudos de clubes de fútbol donde aparece un balón de fútbol antiguo, es este modelo el que suele aparece.
Balón 1940
Balón 1950
Válvula moderna
Sobre los 50 se utilizaron varios modelos pero todos ellos introdujeron una mejora técnica, la válvula como se conoce hoy en día. Los modelos anteriores disponían de unas cuerdas fuera del balón por donde se accedía a la vejiga y así poder hinchar el balón. Este cosido de cuerdas provocaba lesiones cuando los jugadores golpeaban el balón con la cabeza. Y por supuesto reducía la perfección de los pases a ras de suelo. Concretamente este balón estaba formado por 18 gajos lisos y tenía la válvula como los balones de hoy en día. Una característica en cuanto al diseño es que a partir de esta década se teñían algunos modelos para que fueran más visibles. Este modelo de mediados de los 50 era completamente blanco.
En 1960 hubo dos grandes modelos que fueron los más utilizados. A principios de esta década se utilizaba mucho un balón con unos gajos mucho más anchos y cuadrados de lo normal hasta ese momento. La verdad es que más que gajos parecían hexágonos no muy definidos, pero era una pista del cambio que se produciría en pocos años. Ya que a finales de los 70 se empezó a utilizar balones formados por pentágonos y hexágonos. El otro modelo que se utilizó era un balón muy parecido al utilizado en 1950, pero la gran diferencia era que sus gajos no eran totalmente lisos y estaban entrelazados entre si.
Balón de hexágonos (1960)
Balón 1960
Una característica que tenían en común todos los anteriores modelos mencionados era que estaban hechos de auténtica piel. Al ser de cuero el balón era mucho más pesado que los balones actuales, con lo cual no botaban igual. Los disparos no eran tan precisos como los de hoy en día. Pero la verdadera dificultad era cuando llovía. El balón de cuero absorbía el agua y su peso aumentaba tanto que dejaban de botar. Entonces más que un balón parecía un trozo de piel pesado imposible para jugar al fútbol.

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