Los primeros balones de fútbol tiene una característica en común, todos estaban hechos de auténtica piel y cosidos a mano. Estos balones distan mucho de los actuales. Eran mucho más pesados a la hora de correr, centrar, chutar o rematar de cabeza. Y no hablemos cuando llovía, ya que el balón absorbía el agua como una esponja y era entonces cuando dejaba de botar, se convertía literalmente en una “piedra”. Aquí os presentamos los modelos más característicos de los primeros años.

Modelos en tamaño 5

 

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